Gobierno Petro busca frenar crisis entre nasa y misak: convocó diálogo urgente tras sangrientos enfrentamientos en Cauca
La creciente confrontación entre comunidades indígenas nasa y misak en el oriente del Cauca encendió las alarmas del Gobierno nacional, que anunció una intervención directa para intentar detener la violencia y abrir un proceso de diálogo entre ambos pueblos ancestrales, enfrentados por una disputa territorial que ya deja muertos, más de un centenar de heridos y una profunda tensión social en la región.
El presidente Gustavo Petro convocó para el próximo lunes 25 de mayo a las máximas autoridades indígenas de las dos comunidades con el propósito de instalar una mesa de conversación que permita reducir el conflicto y encontrar mecanismos de solución frente a la disputa por tierras en el sector de La Ensillada, jurisdicción del municipio de Silvia.
El anuncio fue realizado por el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien confirmó que el Gobierno asumirá un rol de mediador ante la gravedad de los enfrentamientos registrados durante los últimos días en territorio caucano.
El conflicto por la tierra que desató la violencia
La crisis tiene origen en una histórica disputa sobre el control de aproximadamente 600 hectáreas ubicadas en el sector de La Ensillada, un territorio reclamado tanto por comunidades misak como por integrantes del resguardo nasa de Pitayó.
Según las versiones conocidas por las autoridades locales y líderes indígenas, el conflicto escaló durante la madrugada del jueves 21 de mayo, cuando miembros del pueblo misak ingresaron al predio argumentando derechos ancestrales sobre esas tierras.
La situación generó una respuesta inmediata de comuneros nasa, quienes también consideran el territorio parte de su herencia histórica y cultural. Desde entonces comenzaron fuertes enfrentamientos entre ambas comunidades, con bloqueos, ataques y enfrentamientos directos en distintos puntos de Silvia y sus alrededores.
La violencia rápidamente se salió de control.
De acuerdo con información entregada por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, los choques dejan hasta ahora por lo menos seis personas fallecidas y más de cien heridas, aunque organizaciones indígenas aseguran que las cifras podrían aumentar debido a que varios lesionados permanecen en estado crítico.
Entre las víctimas mortales habría integrantes tanto del pueblo misak como de la comunidad nasa, un hecho que agravó la tensión y elevó el riesgo de retaliaciones entre ambos grupos.
Petro convocó encuentro “de gobierno a gobierno”
Ante el deterioro de la situación, el presidente Gustavo Petro decidió intervenir personalmente y convocar un encuentro con las autoridades tradicionales indígenas para abrir un espacio de concertación.
Según explicó Benedetti, el mandatario quiere abordar el conflicto desde un enfoque de respeto a la autonomía indígena, reconociendo las estructuras propias de gobierno de cada pueblo ancestral.
“El presidente ha convocado a las autoridades indígenas para hablar de gobierno a gobierno sobre la problemática relacionada con las tierras y encontrar una salida dialogada”, afirmó el ministro del Interior.
El funcionario agregó que actualmente tanto el Ejército Nacional como unidades especiales de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden, Undemo, permanecen desplegadas en la zona con el objetivo de evitar nuevos enfrentamientos mientras avanzan los acercamientos políticos.
Benedetti aseguró que la prioridad del Ejecutivo es impedir que la confrontación continúe cobrando vidas.
“Ojalá esta reunión permita aliviar el dolor de las comunidades y detener la violencia que hoy vive el Cauca”, manifestó.
Francia Márquez pidió proteger la vida entre “pueblos hermanos”
La vicepresidenta Francia Márquez también se pronunció sobre la situación desde Nueva York, donde adelanta reuniones con representantes de la Organización de las Naciones Unidas, ONU.
A través de sus redes sociales, la mandataria hizo un llamado urgente a priorizar el diálogo y evitar una profundización del conflicto entre las comunidades indígenas.
“Quiero hacer un llamado respetuoso a nuestros pueblos indígenas frente a la situación que vive nuestro departamento. Pongamos el diálogo social en el centro de esta coyuntura”, expresó Márquez.
La vicepresidenta afirmó además que acompañará esfuerzos orientados a construir puentes de reconciliación entre las comunidades enfrentadas.
“Debemos construir caminos que permitan cuidar la vida en medio de las diferencias entre pueblos hermanos”, agregó.
El pronunciamiento de Márquez tiene un peso simbólico importante debido a su cercanía histórica con procesos sociales, étnicos y comunitarios del Cauca, una de las regiones más complejas del país en materia de conflictos territoriales y presencia de grupos armados.
Una disputa ancestral que revive tensiones históricas
Aunque la confrontación actual gira alrededor de un terreno específico, líderes sociales y expertos coinciden en que el problema refleja tensiones históricas relacionadas con la propiedad de la tierra, la autonomía indígena y los límites territoriales en el Cauca.
Durante décadas, el departamento ha sido escenario de múltiples conflictos entre comunidades, organizaciones campesinas y actores armados ilegales que disputan control sobre territorios estratégicos.
En el caso de nasa y misak, ambas comunidades poseen profundas raíces históricas en el departamento y han protagonizado diferentes procesos de recuperación de tierras ancestrales.
Sin embargo, la falta de claridad sobre algunos límites territoriales y el crecimiento de las comunidades indígenas en ciertas zonas han incrementado las tensiones en varios municipios del oriente caucano.
Analistas advierten además que el contexto de violencia que vive el departamento aumenta el riesgo de que actores armados ilegales intenten aprovechar el conflicto para expandir su influencia en la región.
Cauca sigue atrapado entre conflictos sociales y violencia
La crisis entre nasa y misak ocurre en uno de los momentos más delicados para el Cauca, un departamento golpeado por asesinatos de líderes sociales, presencia de disidencias armadas, economías ilegales y disputas territoriales permanentes.
Silvia, municipio conocido por su riqueza cultural indígena y su atractivo turístico, permanece bajo tensión mientras las comunidades esperan el inicio de los diálogos convocados por el Gobierno.
En varios sectores persiste el temor de nuevos enfrentamientos y retaliaciones, especialmente después de las muertes registradas en los últimos días.
Organizaciones indígenas, autoridades locales y defensores de derechos humanos han insistido en la necesidad de establecer mecanismos urgentes de protección para evitar una escalada aún mayor.
Por ahora, la expectativa se concentra en la reunión convocada por el presidente Petro, considerada por muchos líderes comunitarios como una oportunidad clave para impedir que el conflicto derive en una fractura irreversible entre dos de los pueblos indígenas más importantes del país.
Mientras tanto, en las montañas del Cauca, el llamado al diálogo intenta abrirse paso en medio de una crisis que vuelve a evidenciar las profundas heridas históricas que aún persisten alrededor de la tierra y el territorio en Colombia.



