Publicidad, créditos y millones en juego: así financian Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda la recta final hacia la Presidencia
Los dos candidatos que disputan la segunda vuelta presidencial intensifican sus estrategias de campaña con fuertes inversiones en propaganda electoral. Los reportes financieros muestran una ventaja económica para el aspirante de la derecha.
La carrera por la Presidencia de Colombia entra en su fase definitiva y, mientras los candidatos multiplican sus apariciones públicas y buscan sumar apoyos de última hora, los informes financieros permiten observar otra dimensión de la contienda: la batalla por los recursos económicos.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial, los reportes consignados en la plataforma oficial de rendición de cuentas reflejan cómo Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda están financiando sus campañas y cuáles son las prioridades en la distribución de sus presupuestos. La publicidad aparece como el principal destino de los recursos, en una estrategia orientada a fortalecer la visibilidad de las candidaturas en un momento decisivo para captar votos.
De la Espriella mantiene la ventaja financiera
Las cifras más recientes muestran que la campaña de Abelardo de la Espriella cuenta con una capacidad económica superior a la de su contendor.
El candidato del movimiento Defensores de la Patria reportó ingresos por 17.500 millones de pesos, recursos obtenidos mediante un crédito otorgado por el sector financiero. Con este respaldo económico, su equipo ha desplegado una intensa estrategia de posicionamiento en diferentes regiones del país.
Hasta ahora, la campaña ha ejecutado cerca de 10.000 millones de pesos, una cifra que representa más de la mitad de los recursos disponibles para esta etapa electoral.
Los registros indican que la mayor parte de ese dinero se ha destinado a actividades de propaganda. Vallas publicitarias, piezas promocionales, campañas audiovisuales y otros mecanismos de difusión concentran prácticamente la totalidad de la inversión realizada hasta el momento.
La apuesta parece clara: aumentar la exposición del candidato en los últimos días antes de las elecciones y reforzar el mensaje de cambio político que ha impulsado durante toda la campaña.
Cepeda apuesta por una campaña de menor costo
En contraste, la candidatura de Iván Cepeda registra movimientos financieros más moderados.
El senador y aspirante respaldado por el Pacto Histórico reportó ingresos cercanos a los 10.000 millones de pesos, provenientes igualmente de una operación crediticia.
Sin embargo, el nivel de ejecución de esos recursos ha sido considerablemente menor. Los gastos reportados rondan los 3.000 millones de pesos, una cifra que representa menos de una tercera parte de los fondos disponibles.
La estrategia financiera de la campaña también está enfocada en la comunicación política. La contratación de espacios publicitarios, la instalación de vallas en distintas ciudades y el fortalecimiento de la presencia digital han sido algunas de las principales líneas de inversión.
Además de la pauta tradicional, la campaña ha apostado por fortalecer su alcance en redes sociales, donde busca conectar especialmente con jóvenes y sectores urbanos que representan una parte importante de su base electoral.
Una diferencia que viene desde el inicio de la campaña
La ventaja económica de De la Espriella no es exclusiva de la segunda vuelta.
Durante la primera fase de la contienda presidencial, las cifras ya mostraban una diferencia significativa entre ambos proyectos políticos.
Mientras la campaña del candidato de derecha reportó gastos superiores a los 38.000 millones de pesos, la de Cepeda informó inversiones cercanas a los 21.600 millones.
Esa brecha se mantiene en la actualidad y refleja dos modelos distintos de hacer campaña: uno basado en una fuerte presencia publicitaria y otro que busca optimizar recursos y concentrar esfuerzos en sectores estratégicos del electorado.
La publicidad se convierte en un factor determinante
En la etapa final de cualquier elección, la capacidad de comunicación suele convertirse en uno de los activos más valiosos para las campañas.
Los candidatos no solo compiten por votos, sino también por atención. En un entorno saturado de información, lograr que un mensaje llegue de forma efectiva a millones de ciudadanos exige importantes inversiones económicas.
Por ello, la propaganda electoral se ha convertido en el principal destino de los recursos de ambas candidaturas.
Las campañas buscan posicionar propuestas, responder ataques, reforzar su imagen pública y movilizar simpatizantes a través de múltiples canales que incluyen medios tradicionales, plataformas digitales y eventos masivos.
La disputa también se libra en el mundo digital
Uno de los aspectos más visibles de esta elección ha sido la creciente importancia de las redes sociales.
Los equipos de campaña han intensificado la producción de contenidos para plataformas digitales, donde cada publicación, video o transmisión en vivo puede alcanzar a millones de usuarios en cuestión de horas.
A este fenómeno se suma la participación de influenciadores y creadores de contenido que respaldan distintas corrientes políticas y contribuyen a amplificar los mensajes de campaña.
La combinación entre publicidad tradicional y estrategias digitales ha convertido la comunicación política en uno de los frentes más disputados de la actual contienda electoral.
La cuenta regresiva hacia las urnas
Con apenas unos días por delante antes de que los colombianos acudan a votar, las campañas aceleran sus esfuerzos para consolidar apoyos y convencer a los indecisos.
Las cifras financieras muestran que ambos candidatos consideran fundamental mantener una fuerte presencia mediática hasta el último momento. Sin embargo, también evidencian una diferencia importante en la capacidad económica de cada proyecto político.
Mientras Abelardo de la Espriella lidera los reportes de ingresos y gastos, Iván Cepeda apuesta por una estrategia más contenida, aunque igualmente centrada en la difusión de sus propuestas.
La última palabra, no obstante, la tendrán los ciudadanos. Más allá de los recursos invertidos y de la intensidad de las campañas, serán los votantes quienes decidirán cuál de los dos proyectos ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años.



