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Estados Unidos descarta una guerra contra Venezuela y defiende la detención de Nicolás Maduro ante la ONU

Estados Unidos negó de manera categórica estar en guerra con Venezuela o llevar a cabo una ocupación del país, durante una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que estuvo marcada por fuertes cruces diplomáticos y posiciones encontradas entre los Estados miembros.

La postura fue expuesta por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, quien aseguró que la actuación de su país no constituye una acción bélica ni una intervención militar contra la población venezolana. “No hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. Estados Unidos no está ocupando ningún país”, afirmó ante el pleno del Consejo.

El representante estadounidense defendió la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, al señalar que se trató de una acción legal y de carácter judicial. Según explicó, las fuerzas estadounidenses arrestaron a una persona a la que calificó como “narcotraficante”, que ahora deberá responder ante tribunales por delitos presuntamente cometidos contra ciudadanos de Estados Unidos durante los últimos quince años.

En su intervención, Waltz insistió en que Maduro no puede ser considerado un jefe de Estado legítimo. Afirmó que su permanencia en el poder se dio a través de la manipulación del sistema electoral venezolano, lo que, a su juicio, invalida cualquier reconocimiento democrático. “No era un presidente legítimo ni un jefe de Estado reconocido por el voto libre”, sostuvo.

El embajador también lanzó críticas directas a la comunidad internacional y a la propia ONU, al cuestionar que algunos países continúen otorgando legitimidad diplomática al líder venezolano. “Si esta organización y los Estados reunidos en este Consejo deciden tratar a un narcoterrorista ilegítimo como a un presidente democráticamente electo, es legítimo preguntarse qué valores estamos defendiendo”, señaló.

Durante la sesión, representantes de países como Colombia, China y Rusia —promotores del debate— expresaron su rechazo a la operación estadounidense, argumentando que podría sentar un precedente peligroso en materia de soberanía y derecho internacional. Estas críticas fueron respondidas por Waltz, quien sostuvo que la acción se enmarca en la responsabilidad del presidente de Estados Unidos de proteger a sus ciudadanos dentro y fuera del territorio nacional.

De acuerdo con el embajador, el gobierno estadounidense vincula al entorno de Maduro con redes de narcoterrorismo que, según afirmó, han provocado la muerte de miles de estadounidenses. En ese contexto, defendió la detención como una medida necesaria para enfrentar una amenaza transnacional.

Waltz también aseguró que Washington intentó previamente una salida diplomática. Indicó que el expresidente Donald Trump ofreció a Maduro múltiples alternativas para abandonar el poder de manera negociada, aunque no precisó los detalles de esas propuestas. “Se le ofrecieron varias oportunidades por la vía diplomática”, reiteró.

En cuanto al futuro político de Venezuela, el representante estadounidense afirmó que su país busca una transición que permita mejorar las condiciones de vida de la población y estabilizar la región. “Creemos que un futuro mejor para el pueblo venezolano, para la región y para el mundo pasa por la estabilidad y la seguridad”, dijo.

El diplomático concluyó señalando que Estados Unidos mantendrá su postura frente al narcoterrorismo y reiteró su respaldo a los principios de paz, libertad y justicia. “No vacilaremos en proteger a nuestros ciudadanos y seguiremos trabajando por un futuro más seguro para el pueblo de Venezuela”, afirmó.

La sesión del Consejo de Seguridad evidenció nuevamente la profunda división internacional en torno a Venezuela, así como las tensiones entre Estados Unidos y otros actores globales respecto a los límites de la intervención, la legitimidad política y el papel de los organismos multilaterales en crisis de alto impacto regional.