“El 70 % de los candidatos cuestionados llegará al Congreso”: la alerta de León Valencia
El analista político y director de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), León Valencia, lanzó una advertencia que reabre el debate sobre la calidad de la representación política en el país: de los 195 candidatos al Congreso cuestionados por su organización, cerca del 70 % tendría altas probabilidades de resultar elegido.
La cifra, más allá del impacto numérico, plantea una inquietud de fondo: ¿ha cambiado realmente la política colombiana o solo han mutado sus formas de riesgo?
De la parapolítica a la captura institucional
Valencia sostiene que el mapa del poder ya no gira principalmente en torno a la parapolítica —el fenómeno que marcó la agenda pública hace dos décadas con alianzas entre congresistas y estructuras paramilitares—, sino hacia una modalidad más sofisticada: corrupción administrativa, redes clientelares y clanes familiares que concentran poder regional.
Desde la óptica de Pares, los factores de alerta actuales incluyen:
- Procesos judiciales por corrupción.
- Continuidad de estructuras políticas cuestionadas.
- Concentración de cargos en grupos familiares.
- Uso de maquinarias regionales con antecedentes problemáticos.
El analista asegura que la fundación ha enfrentado 57 demandas por injuria y calumnia derivadas de sus investigaciones, sin que alguna haya prosperado, lo que —según afirma— respalda la solidez de sus informes.
El debate sobre los “herederos”
Uno de los puntos más polémicos es el concepto de los “herederos políticos”. Valencia distingue entre quienes construyen una trayectoria propia y quienes reciben estructuras consolidadas bajo prácticas cuestionadas.
La discusión no es menor: ¿hasta qué punto la responsabilidad es individual y cuándo se trata de continuidad de un aparato de poder?
Pares ha utilizado en el pasado expresiones como “herederos del mal”, generando controversia, pero con el propósito —según Valencia— de advertir sobre la persistencia de redes políticas más allá de las sanciones individuales.
Un Congreso con doble rostro
Pese al diagnóstico crítico, el analista reconoce una transformación institucional. El Congreso de la República de Colombia ya no sería, en su opinión, un simple apéndice del Ejecutivo.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, el control político ha sido ejercido con mayor intensidad por sectores de oposición, configurando un escenario de confrontación abierta entre bloques.
Valencia identifica dos caras del Legislativo:
- Una preocupante, asociada a escándalos y prácticas cuestionadas.
- Otra institucional, donde se fortalece el contrapeso democrático.
Mayorías fragmentadas
En cuanto al panorama electoral, el analista señala que las tendencias indican un fortalecimiento tanto del Pacto Histórico como del Centro Democrático.
El resultado más probable sería un Congreso dividido en bloques relativamente equilibrados, lo que implicaría:
- Mayor negociación política.
- Oposición fuerte sin importar quién gane la Presidencia.
- Un Legislativo más visible como escenario de disputa democrática.
El dato que inquieta
La advertencia central, sin embargo, permanece: si siete de cada diez candidatos cuestionados alcanzan una curul, la renovación política seguirá siendo limitada.
Para Valencia, la democracia colombiana muestra avances en pluralismo y confrontación abierta de ideas, pero continúa enfrentando un desafío estructural: la persistencia de prácticas que erosionan la confianza ciudadana.
El próximo Congreso no solo definirá mayorías legislativas. También será una prueba sobre la capacidad del electorado para sancionar —o respaldar— trayectorias bajo cuestionamiento en las urnas.



